
Dime si no es verdad que a veces los humanos somos muy complicados. Vivimos soñando y proyectándonos con los personajes de nuestras series o películas favoritas, sufriendo y llorando el dolor ajeno, sintiendo que somos los protagonistas. Sin embargo, sentimos una gran felicidad al llegar el final donde los actores se casan y culmina con un “Y vivieron felices para siempre”. En la vida real, es sorprendente la cantidad cada vez mayor de separaciones matrimoniales.
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